El RF es por tanto el ejercicio de la masonería en estado químicamente puro. En sus tres primeros grados contiene únicamente los símbolos relativos al mito de la construcción del Templo de Salomón.

El RF es esencialmente mítico y vehicula tres mitos fundamentales:
          - El mito del paso de las tinieblas a la luz
          - El mito de la construcción del templo de Salomón
          - El mito hirámico.

No hay alquimia ni hermetismo en el RF. Se habla, tanto en la cadena de unión como en algunas oraciones, de consagración de la Gran Obra, pero sólo se trata de la Obra de fraternidad, de la obra base y última; de la piedra de fundación y de la clave de bóveda, que se propone a cada masón para su puesta en práctica. La misión de los hermanos es la reunión de todos los seres humanos alrededor del eje del mundo que no es otro, en el RF, que el amor universal.

El RF aporta un método de trabajo, y cada grado completa su pedagogía. El recién iniciado aprende de esta manera, que las indicaciones que le han sido dadas no agotan el sentido de los símbolos que le han sido previamente presentados. Es de este modo como, a través de sus propias meditaciones, podrá penetrar más profundamente este sentido. O mejor dicho, este sentido penetrará más profundamente en él. La Recepción en el RF es una vuelta hacia la realidad. La realidad no cambia; pero lo que si cambia es la percepción de esa realidad. Lo externo se convierte, cada vez más, en interno. Este cambio de perspectiva interior que se presenta al candidato, es una de las llaves del esoterismo de nuestro sistema. Al candidato se le entrega la llave, pero a él le corresponde girarla. La puerta está abierta y los misterios desvelados no cesarán de asombrar y enriquecer los espíritus a medida que los vaya descubriendo.