A LA GLORIA DEL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

Libertad * Igualdad * Fraternidad

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REFLEXIONES SOBRE LA MANIPULACIÓN GENÉTICA

 

 

 

 

En todas las épocas de la Historia, cuando se introducen o se desarrollan en la sociedad nuevas ideas o conocimientos que llegan a ser del dominio público, se produce un cierto grado de controversia, inquietud y posicionamiento dependiendo de la incidencia que tengan en los ciudadanos esas nuevas ideas o procedimientos. El grado de beligerancia está siempre en íntima relación con el grado de cambio que produce en el estatus de las personas y por supuesto en la brusquedad con que se implante. A mayor cambio y a mayor velocidad, mayor grado de oposición y rechazo. Citemos por ejemplo lo ocurrido con Galileo, Darwin, la Revolución Industrial, la abolición de la esclavitud y un largo etcétera.

En todos estos casos siempre ha habido una característica común. Primero un rechazo más o menos amplio de la sociedad o sectores sociales, para progresivamente ir adaptándose a la nueva situación o nuevas ideas hasta llegar a asimilarlas.

En el caso que nos ocupa, bien podría ocurrir lo mismo, pero en mi opinión tiene una característica que le hace distinto. Hasta ahora se trataba de aceptar si el Sol es el centro de nuestro sistema o no, si procedemos de un proceso evolutivo natural o de la creación directa de Dios, de si las máquinas van a quitar puestos de trabajo o no. Ahora se trata de aceptar que, mediante unos procedimientos técnicos, se llegue a manipular las cadenas proteicas que se encargan de nuestra propia definición como Seres Humanos y de nuestra propia definición como individuos. La cantidad de interrogantes que plantea es infinita.

Probablemente a nadie le preocupe si mediante ingeniería genética se pueden corregir determinado tipo de patologías de base genética o si se pueden conseguir individuos inmunes o más resistentes a enfermedades adquiridas.

Si damos un paso más, sospecho que empezaríamos a encontrar una cierta resistencia a la hora de aceptar que se utilice la ingeniería genética para conseguir individuos con características físicas morfológicas determinadas, aunque inicialmente parezca algo positivo. Robarle al azar la capacidad de crear la amplia variabilidad de individuos, con sus características diferenciales, que actualmente pueblan la Tierra parece cuando menos algo no demasiado adecuado, a la vez que innecesario.

Si seguimos avanzando en las posibilidades que ofrece la manipulación genética, probablemente empezarán a tambalearse gran parte de nuestros conceptos y creencias más íntimos. Me refiero a la capacidad de manipular o determinar, por ejemplo, el carácter de una persona, su coeficiente de inteligencia, su capacidad de percibir lo trascendente, sus habilidades.

Hoy día ya se acepta, que un porcentaje muy importante de nuestro comportamiento viene determinado por nuestra estructura genética, aunque la experiencia vital y la voluntad puedan matizarlo o cambiarlo en parte.

Parece al menos muy inquietante, por no decir aterrador, que alguien pueda intervenir en la determinación del coeficiente de inteligencia de un individuo o en el modo de respuesta psicológica ante situaciones adversas, y por tanto determinar casi al 100% el devenir de ese individuo en la en la sociedad.

En resumen, podemos decir que posiblemente nos encontremos en los albores de una nueva ciencia, con la que se puede decidir cómo va a ser el Hombre y no sólo cómo va a vestir, cómo va a desplazarse o lo que va a comer. Aunque en el momento actual, todas las opiniones que se viertan sobre el tema forman parte de la imaginación y de la ciencia ficción; no podemos negar que las posibilidades son infinitas y algunas de ellas aterradoras. Las autoridades científicas nos tranquilizan apelando a la ética científica, y las autoridades civiles tratan de legislar para mantener esta nueva ciencia en el “camino recto”. A pesar de ello, todos sabemos lo cambiantes que pueden llegar a ser estos dos conceptos.

No pretendo tampoco dibujar un panorama oscuro para el ser humano, si no más bien reflexionar sobre esa otra cara oscura que la ciencia y otras disciplinas humanas poseen. Posiblemente, como ha ocurrido hasta ahora, si se va progresando lentamente y se va aprendiendo de los errores en esta materia, acabaremos aceptando cosas que hoy nos parecen imposibles y que no necesariamente tienen que ser negativas.

 

He dicho

 

16-1-03